HOLLYWOOD LOVES BLACK BEAUTY ( SOLO SI HAS VISTO LA SERIE)

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HOLLYWOOD LOVES BLACK BEAUTY ( SOLO SI HAS VISTO LA SERIE)

(Imagen cedida por Netflix)

Cuando Camille Washington recoge el Oscar a la mejor interpretación femenina por su papel en Meg, la última gran producción de los Estudios Ace, piensa en todas las niñas de color que la estarán mirando a través de sus televisores. Nosotros, los espectadores de la serie de Netflix en la que suceden estos hechos, Hollywood, vemos de hecho a niñas y no tan niñas, mujeres negras, estremecidas de la emoción al ver a esa talentosa y belleza joven en lo más alto de la pirámide social. Camille Washington ha luchado, ha sufrido, pero lo ha logrado. Los sueños se hacen realidad en América.

Working in the movies, trabajar en el cine, en las películas era la máxima aspiración de cualquier chica que buscara dinero y gloria en aquellos primeros años dorados de Hollywood, la cuna de los estudios.

La serie narra la historia de siete aspirantes a la gloria, en una mezcla de realidad y ficción, con una mirada felizmente naif y revisionista, antirracista y antihomófoba. Los sueños se hacen realidad en una América multicultural y que respeta los credos políticos y sexuales de toda índole. Pura ficción.
En esta producción destaca por encima de todas la historia de la joven aspirante Camille Washington, amadrinada por la gran Hattie McDaniel (“señorita Escarlata, señorita Escarlata”). Supera todo y a todos. A la chica rubia en la obtención del papel protagonista, a sus competidoras en la consecución del premio y a la sociedad de aquel tiempo por ser mujer y negra, y celebrar en primerísima fila su éxito, algo que la gran McDaniel, de lo que el viento se llevó, no puedo lograr. Pero, más aun, vence al destino y salva a Peg, ahora Meg del fracaso y la muerte.

Laura Harrier, con un tremendo parecido físico (se admiten discrepancias) a Megan Markle, es uno de los rostros de las secciones de belleza de las revistas de estos últimos meses. Aparece en el último Glamour : “Laura Harrier huele a grosellas, a vainilla y a sándalo”.

La belleza negra está de moda, lo estaba antes de los infames acontecimientos relacionados con la muerte de George Floyd y que han desatado una ola global de simpatía y, como no, de contenidos, relacionados con la negritud.

Los 90 fueron los años de las top models, de las mujeres altas, impresionantes, de anatomías vertiginosas. Naomi Campbell e Iman nos dejaron sin respiración. Los años 20, los de este segundo milenio, recuperan la belleza del rostro, su armonía, los rasgos negros sin estridencia, el labio grueso, los ojos almendrados. La belleza de la chica negra “normal”.

Veremos cuánto dura esta tendencia. Lo ideal es que dejara de serlo para integrarse en la normalidad. ¿En una nueva normalidad?

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